En un evento calificado como histórico para la defensa nacional, Paraguay aceptó oficialmente los primeros cuatro aviones de ataque ligero A-29 Super Tucano, comprados a la compañía brasileña Embraer. Las aeronaves llegaron a la Base Aérea de la Primera Brigada, situada en Luque, como parte de un programa de actualización de la Fuerza Aérea que intenta fortalecer la capacidad operativa de la nación después de más de treinta años sin adición de aviones de combate.
La ceremonia de recepción contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, altos mandos militares y autoridades civiles. Durante el evento, los aviones realizaron un sobrevuelo sobre la pista y fueron recibidos con el tradicional saludo de agua. El mandatario destacó el momento como “un día histórico para la soberanía y la seguridad del Paraguay”.
La adquisición de estos aviones está incluida en un acuerdo que abarca un total de seis unidades, con una inversión aproximada de 105 millones de dólares. El financiamiento se logró en parte mediante un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil. Se prevé que las dos aeronaves restantes arriben al país entre octubre y noviembre de este año.
Los A-29 Super Tucano son aeronaves de ataque ligero con capacidad de realizar operaciones de vigilancia, interdicción aérea, patrullaje fronterizo, apoyo aéreo cercano y entrenamiento avanzado. Están equipados con tecnología de última generación, incluyendo aviónica digital, sensores electroópticos, capacidad de portar cohetes y bombas guiadas, así como sistemas de comunicación encriptados. Su diseño permite operar en pistas no preparadas, una ventaja crucial para operaciones en zonas de difícil acceso o rurales.
La Aviación Militar del Paraguay estima que esta compra es una de las más importantes de los últimos años. Desde la adquisición de los aviones AT-27 Tucano en 1987, no se habían añadido nuevos sistemas de defensa aérea al arsenal militar del país. En este sentido, los Super Tucano no solo simbolizarán un progreso en tecnología, sino también un adelanto estratégico frente a desafíos como el tráfico de drogas, el contrabando y los vuelos no autorizados que atraviesan el espacio aéreo nacional, especialmente en la zona de la triple frontera.
Con la llegada de las aeronaves, ya están en entrenamiento en Brasil ocho pilotos paraguayos, mientras que otros doce técnicos han sido formados en operación y mantenimiento de los nuevos equipos. Las autoridades anticipan que el escuadrón estará plenamente funcional antes de que termine el año.
Además de los aviones, el proceso de modernización incluye la instalación de nuevos radares de vigilancia aérea y el reacondicionamiento de sistemas ya existentes, como parte de un esfuerzo integral para mejorar el control del espacio aéreo. Se suman a estos avances la reactivación de unidades de entrenamiento y la incorporación de nuevos simuladores de vuelo.
El jefe de la Fuerza Aérea describió la adquisición como un avance significativo para restablecer la capacidad disuasiva del país, afirmando que es «la inversión más destacada en defensa de las últimas 38 años».
Por su parte, el presidente Peña subrayó que esta iniciativa no responde a un enfoque bélico, sino a una necesidad real de fortalecer la soberanía nacional frente a los desafíos contemporáneos, entre ellos el crimen organizado transnacional. Enfatizó también que se busca dar un salto cualitativo en la preparación, equipamiento y profesionalización del personal militar.
La llegada de los Super Tucano marca así un punto de inflexión en la política de defensa paraguaya, con miras a consolidar una Fuerza Aérea moderna, eficiente y capaz de responder a las necesidades estratégicas del país en el siglo XXI.
